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Infancia y nuevas tecnologías

Infancia y nuevas tecnologías - Centro Logos
10 de diciembre de 2019

A día de hoy, niños y niñas crecen rodeados de tecnología. La encuentran en todos los contextos: colegio, casa, actividades lúdicas… Además, observan como los adultos pasamos mucho tiempo mirando a una pantalla. Sin embargo, debemos ser conscientes de que esta exposición tiene consecuencias.

Estas consecuencias no serán siempre las mismas y no todas serán negativas. Sin embargo debemos considerarlas si queremos velar por el correcto desarrollo de los pequeños. En este sentido, influirán factores como la edad, el tiempo que se exponen a estas tecnologías o el uso que se hace y si se usan solos o acompañados. Veamos ahora, en función de la edad, algunas consecuencias que un mal uso puede tener en los menores de edad.

En los niños pequeños, la exposición ante la televisión, la tablet o el móvil puede tener un gran impacto en el desarrollo, por ejemplo a nivel atencional. Estos aparatos producen estímulos muy llamativos para ellos. Si se exponen durante mucho tiempo es posible que cada vez requieran de más estimulación para poder mantener su atención. Otro peligro son los juegos que contienen. Pueden convertirse en algo adictivo para el niño, ya que le administran recompensas inmediatas y muy potentes.

Cuando los niños van creciendo, también se generaliza el uso del móvil o Internet y son muchos adolescentes lo que tienen un móvil propio. En esta franja de edad, muchos de ellos acceden a las redes sociales, que pueden tener un gran impacto en la autoestima de los jóvenes ya que se exponen constantemente a imágenes de personas irreales y perfectas. Tiene acceso a contenido y posibilidades que, por su momento evolutivo, aún no cuentan con las herramientas necesarias para afrontar y valorar. A nivel físico, puede tener grabes repercusiones en el sueño, generar mayor probabilidad de desarrollar enfermedades como la obesidad o la miopía. Incluso pueden generar adicciones, bien al uso de tecnologías o bien a actividades a las que pueden acceder como los juegos de azar o las apuestas. Este fenómeno es especialmente preocupante, puesto que el número de casos de adicciones relacionadas con las nuevas tecnologías se ha disparado en los últimos años.

Pero, ¿qué podemos hacer como adultos? Los expertos recomiendan que no se exponga a los niños menores de dos años al uso de estas tecnologías, puesto que puede repercutir en aspectos como el desarrollo cognitivo o el sueño. Inevitablemente, los niños y niñas deberán convivir con esta tecnología. No se trata, por tanto de prohibir el acceso total, ya que tiene también grandes ventajas, que encontramos por ejemplo en los juegos educativos: la creatividad, el desarrollo de procesos cognitivos como la memoria o el procesamiento visual, etcétera.

Por ello, como padres o adultos debemos poner límites, al igual que en otros ámbitos. Debemos enseñarles a hacer un uso responsable, comenzando por dar ejemplo. Debemos también conocer el uso que hacen de la tecnología y no limitarnos a prohibirlo. Debemos hacerles conscientes de que lo que hacen en la red también tiene consecuencias.
Asimismo, también podemos ofrecer otras alternativas llamativas para ellos. Los juegos de mesa, las salidas en familia o hacer actividades dentro de casa como manualidades o la cocina son opciones que pueden divertirles y entretenerles y apartarse por un rato de las tecnologías.