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La sobreprotección en exceso

La sobreprotección en exceso - Centro Logos
27 de diciembre de 2018

Cuando llega un bebé a la familia, toda esta se vuelca con el, siendo su más preciado tesoro. A partir de aquí, nuestra actitud con el niño a lo largo del tiempo va a determinar su comportamiento. Tratar al nuevo miembro de la familia como el rey de la casa y darle potestad para ejercerlo, va hacer del niño un abusón a la larga, pues se va a aprovechar de las buenas intenciones de la familia. Y las buenas intenciones no están reñidas con poner límites.

Un niño debe de comprender que los papás tienen unas normas en casa y que hay que cumplirlas. Los niños necesitan límites para saber por donde caminar y no perderse, pues de lo contrario, no sabrán distinguir las conductas aceptables de las que no lo son ni las consecuencias y querrán siempre imponer su ley a costa de todo.

Cuando un niño llega a un hogar con una discapacidad, alguna enfermedad o cierta dolencia, las familias tienden a caer en proceso de aceptación, totalmente normal dada la situación, y tienden a caer en las garras de la sobreprotección: no soportan que el niño llore, le dan todo lo que quieren sin que el niño lo demande, no instauran consecuencias negativas ante una conducta disruptiva… lo que convierte al niño en un verdadero tirano imposible de controlar siendo aún pequeño; algo que se complejiza en la adolescencia.

Las consecuencias en cualquier situación pueden ser variables, como por ejemplo rabietas, fuertes pulsos, controladores de papá/mamá…

00Por lo tanto, vamos a hacer de nuestros hijos los “príncipes” de nuestra casa para convertirlos en niños que conozcan normas de convivencia, respeten a las personas de su entorno, resconozcan y respeten tanto sus emociones como las de los demás… pues no se nos puede olvidar que los verdaderos “reyes” somos los papás y deberemos guiarles y enseñarles las normas tanto de casa como de la sociedad.