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El lenguaje en el niño con discapacidad auditiva

El lenguaje en el niño con discapacidad auditiva - Centro Logos
01 de octubre de 2018

La adquisición del lenguaje va pasando por una serie de fases hasta llegar a la edad adulta que, desde el punto de vista del desarrollo, se han de cubrir una serie de etapas como el llanto (que les sirve a los bebés para manifestar hambre, sed, deseos de llamar la atención…), el balbuceo (es aquí cuando, en el niño sordo, se detiene la adquisición de la palabra), la lalación ( a partir de los 6 meses), ecolalias (a partir de los 9 meses), habla intencionada (expresa ideas propias y necesidades). Al niño sordo le hace falta ese baño lingüístico y usa el código visual para facilitarse la información que necesita.

Al repetir los mecanismos bucolinguofaciales que el bebé ha observado en los demás, emite palabras expresando sus ideas y así se relaciona con el exterior. El niño oyente emplea un sistema de símbolos auditivos, a través del cual capta el significado de las palabras por medio de la información; para el niño sordo, es imposible adquirir un sistema auditivo-verbal a través de su canal normal, por lo que necesita un sistema simbólico táctil-motriz-visual para llegar al habla.

Ajuriaguerra indica que la personalidad del niño sordo sufre de falta de percepción en detalles finos y, entre los 5 y los 10 años, sufre de ansiedad e inseguridad, así como de inestabilidad motora.

El lenguaje del niño con discapacidad auditiva es aprendido, no adquirido, ya que el niño normoyente se apodera del lenguaje de una forma natural, es decir, solo interactuando con adultos e iguales. La diferencia entre ambas situaciones va a significar modos muy distintos de enfrentarse a la tarea, y tiempos muy distintos de aprender códigos.

La labor del logopeda en estos casos trata de estimular al máximo los restos auditivos del niño, así como la de corregir errores fonético-fonológicos, reforzar el vocabulario y las estructuras morfosintácticas y trabajar la pragmática que tan alterada se ve. El logopeda apuesta por una intervención oralista pues es la más común en la sociedad y la que llevará al niño a relacionarse con su entorno, a no ser que la propia familia quiera instaurar una Lengua de Signos por circunstancias personales. La lengua de signos no es ni mejor ni peor que la lengua oral, pero su uso único limitará al usuario a comunicarse nada más que con los hablantes que la conozcan. Hoy en día los implantes cocleares ayudan a normalizar a edades más tempranas el lenguaje y la comunicación facilitando la integración social.

Una detección precoz es esencial para determinar si es necesario el uso de audífonos o realizar implantes cocleares antes del año.

En Centro Logos contamos con logopedas que pueden ayudar a su hijo con discapacidad auditiva en el desarrollo del lenguaje. No dude en consultarnos.